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EL SECRETO PARA TENER HUESOS FUERTES ES HACER DEPORTE


La práctica frecuente de actividades físicas fortalece los huesos y aumenta su resistencia, lo que ayuda a mantener una sana estructura ósea durante la adultez, previene la osteoporosis y contribuye a tener buena calidad de vida


Los hábitos alimenticios y la rutina de ejercicio que se mantienen durante la infancia y la juventud juegan un importante papel en la formación de los huesos de las personas. Durante este período, la práctica de deportes que ameriten entrenamiento físico ayuda al óptimo desarrollo del individuo, debido a que estimula el crecimiento y formación de nuevos tejidos, mejora la oxigenación, aporta energías y previene la aparición de problemas óseos en la adultez, tales como la osteoporosis.

El traumatólogo Luis Romero, explicó que el tejido óseo es muy cambiante y profundamente adaptativo, desde el punto de vista biológico, por lo que su estructura es capaz de desarrollarse hasta cubrir los requerimientos de cada organismo. “Una persona delgada, con hábitos sedentarios tendrá una densidad mineral baja en sus huesos, pues su cuerpo así lo requiere. Si, por el contrario, practica actividades deportivas de manera metódica y continua, le dará a su organismo el estímulo biológico necesario para mantener una mineralización ósea adecuada”, ejemplificó.

El sedentarismo -además de afectar la salud por incidir en el aumento de peso, poca resistencia física y los riesgos cardiovasculares que esto conlleva- limita la mineralización de la estructura ósea y aumenta el riesgo de padecer fracturas. Romero explicó que antes de los 40 años de edad las personas llegan a un tope en sus reservas de calcio, por lo que comienza una etapa desmineralización que, en el caso de las mujeres, se acelera con el déficit de estrógeno ocasionado por la menopausia.

Quienes alcanzan la adultez con poca densidad mineral en su estructura ósea, debido a la falta de práctica de actividad física y una alimentación inadecuada, son más propensos a presentar osteoporosis: enfermedad caracterizada por la debilidad de los huesos y principal causa de fracturas en mujeres pos-menopáusicas y ancianos en general.

La osteoporosis, por ser una enfermedad asintomática, suele ser diagnosticada luego de presentarse la primera fractura. La poca densidad mineral ósea característica de los pacientes con esta patología, limita la resistencia mecánica de los huesos, por lo que las personas deben evitar cargar mucho peso, practicar ejercicios de alto impacto y hacer movimientos bruscos que puedan causarle caídas o tropiezos.

Según explicó Romero, el tratamiento para combatir la osteoporosis combina la práctica de actividades físicas de bajo impacto –como la caminata o natación- con terapias farmacológicas que pueden suministrarse por vía oral o inyecciones intravenosas, de aplicación anual. El propósito de estos medicamentos es aumentar la acumulación de calcio y fortalecer los huesos.

En este sentido, la inyección de ácido zoledrónico le ofrece seguridad y comodidad al paciente, al tiempo que evita las afecciones gastrointestinales que pueden ocurrir al consumir medicamentos en ayuna. La aplicación del fármaco es fácil y no demora más de 15 minutos, actúa directamente sobre los huesos y maximiza su protección durante un año.

“Por lo general los pacientes diagnosticados con osteoporosis tienden a deprimirse al sentirse limitados en su capacidad física, dejan de ejercitarse por temor a lesionarse. Esto debe cambiar –concluyó el traumatólogo-, lo que hace falta es que la voluntad controle a un organismo que se ha dejado vencer por el sedentarismo”.

 

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